Conexiones entre salud general y sueño
Muchas veces, las alteraciones nocturnas son la punta del iceberg. Es vital realizar una atención médica general que descarte malestares subyacentes, como problemas respiratorios o molestias recurrentes que impiden un descanso profundo. Durante un chequeo general, evaluamos si factores como la temperatura, las infecciones recientes o incluso problemas digestivos están afectando la capacidad del niño para dormir bien. Mantener al día el esquema de vacunas y monitorear las alergias también es parte fundamental de nuestra estrategia para prevenir enfermedades que puedan comprometer la tranquilidad nocturna.